¿Cuál es tu actitud ante lo que te hace sufrir?

Ante una situación que no nos gusta, o que nos produce sufrimiento, tenemos distintas formas de reaccionar.
Las tres principales son la rebelión, la resignación y la aceptación.

Las que más suelen confundirse son la aceptación y la resignación, porque las dos hacen referencia a dejar de intentar algo, pero cada actitud tiene implicaciones muy diferentes en nuestro desarrollo personal.

Solemos negarnos a aceptar una situación, o a los demás o, incluso, a nosotros mismos, porque pensamos que entonces nos estamos conformando, como si cediésemos ante la mediocridad.

Resignarse, es sentirse impotente ante una situación, tener la sensación de no poder hacer nada. Nos posicionamos en la pasividad y el victimismo.Nos bloqueamos y no buscamos opciones porque «esto es lo que hay». Nos sentimos vencidos y sin capacidad de actuación.

La aceptación, implica una actitud diferente, no nos posicionamos en la pasividad ya que, aunque sabemos que no podemos hacer nada por cambiar la situación, podemos elegir cómo vivirla.

La aceptación, nos lleva a recibir activamente una situación percibida inicialmente como negativa, y tenemos la esperanza de poder sacar algo positivo.
La aceptación implica CONFIANZA y una ACTITUD ACTIVA HACIA EL CAMBIO.

Cuando aceptamos, dejamos de pelearnos y de centrarnos en lo que nos hace daño, para centrarnos en lo que podemos hacer para ser felices.

Desde la aceptación, podemos empezar a tomar decisiones y nos hacemos responsables de afrontar la situación de forma positiva.

Ante las circunstancias que no podemos dominar, es preferible no limitarnos a sufrirlas pasivamente. Sino recibirlas de forma positiva, con la esperanza de poder extraer algo bueno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.